
1. Nombre completo: Marta Díez

1. Piensa en el momento en el que te dijeron que tendrías la oportunidad de irte fuera. ¿Qué sentiste? ¿Lo dudaste, o te lanzaste a la piscina sin pensarlo?
Vivir en el extranjero siempre fue parte de mis objetivos vitales. El último año de carrera me fui a París con una Erasmus y cuando me gradué me quedé 6 años más ya trabajando. Después de esa temporada en Francia donde conocí a mi marido y me casé, nos mudamos a España donde nacieron nuestras hijas. Varios años después surgió la posibilidad de irnos a Dubái, y ahí la decisión fue más difícil porque ya no éramos sólo los dos, aunque realmente lo dudamos poco. Pensamos “¿qué es lo peor que puede pasar?” y sólo conseguíamos ver la parte positiva de la expatriación: además de la oportunidad profesional que representaba una posición con más responsabilidad en un mercado nuevo, nos permitía conocer otras culturas, viajar en una región que no conocíamos bien y exponer a nuestras hijas a nuevas experiencias.
2. ¿Hubo algo o alguien en particular que te ayudó a dar el paso hacia adelante y decir “sí, me voy”?
En lo personal, definitivamente mi marido ha sido siempre fundamental, porque dar ese paso tiene unas implicaciones personales importantes y es una decisión que hay que tomar a dos.

3. ¿Te habían ofrecido antes una experiencia similar y dijiste que no? ¿Por qué?
Durante mi carrera he tenido varias oportunidades de tomar posiciones en el extranjero, algunas veces dije que sí, pero hubo otras que tuve que dejar pasar. En general lo que pesó en la decisión fue más el destino que realmente la posición en sí. Cuando empezaba a estar claro que mi carrera se iba para internacional, un líder senior me recomendó que hiciese dos listas, una con destinos a los que consideraría irme y otra con los que no, y yo sigo dando esa recomendación cuando alguien me pregunta cómo pensar sobre una experiencia internacional. Tener claro qué implica cada destino para tu vida personal es fundamental, porque no hay que engañarse, el impacto es importante. Las oportunidades a las que dije que no eran en destinos donde pensaba que iba a perder mucho en calidad de vida teniendo una familia muy joven, o donde simplemente no nos veíamos viviendo.
4. ¿Cuáles son las diferencias más notorias entre España y tu nueva ubicación?
Una diferencia cultural que yo siento bastante es que los españoles tenemos una tendencia a ser bastante frontales en nuestra comunicación, y los brasileños, al contrario, huyen de la confrontación, lo que a veces crea desencuentros comunicacionales y frustración por las dos partes. Son de las cosas que uno tiene que aprender a adaptarse y flexibilizar cuando sales al extranjero.
5. ¿Qué ha sido lo más difícil de adaptarte a tu nueva ubicación? ¿Has sentido algún shock cultural?
Cualquiera que haya vivido en Brasil te dirá que es facilísimo adaptarse. Los brasileños son un pueblo muy acogedor y cálido, lo que te hace sentirte muy cómodo e integrarte rápido. Además, la lengua es muy parecida al español y aprenderla llevó poco tiempo, lo que facilitó mucho la integración.

6. ¿Cómo se compara tu vida de ahora con la que te imaginabas de pequeña?
¡En nada! Si me hubiesen dicho a los 20 años que iba a tener la vida que estoy teniendo no me lo hubiese creído. Y, la verdad, no la cambiaría por nada.
7. ¿Qué has aprendido sobre ti esta última etapa en el extranjero, y qué ha aportado a tu carrera profesional?
Mas allá de lo excepcional del momento, esta experiencia me está aportando un desafío de gestión general importante, expande mi exposición geográfica y mi experiencia en países fuera de Europa. En empresas multinacionales como Pfizer, cada vez más se buscas perfiles con una variedad amplia de experiencias, y una (o varias) experiencias internacionales sin duda ayudan.
8. ¿Qué has tenido que sacrificar?
En mi caso tuvimos que poner freno en la carrera profesional de mi marido, que dejó de trabajar cuando fue evidente que mi carrera iba a llevarnos a varios países, y que estábamos haciendo muchos cambios seguidos. Teníamos dos niñas muy pequeñas, y decidimos que él se quedaría a cargo para facilitarles las transiciones y que yo pudiera concentrarme en mi trabajo. No tiene por qué ser la decisión de todas las personas que apuesten por carreras internacionales, conozco otras casos en los que han conseguido hacerlo sin que ello afectara la carrera de su pareja, pero es una realidad que depende a dónde te lleva la expatriación y de la profesión de tu pareja, puede ser más fácil o más difícil conseguirlo.
9. ¿Cuál es el primer paso a seguir para continuar tu carrera en el extranjero?
Que no lo dudara, que los primeros meses siempre son difíciles, pero que a medio y largo plazo es una experiencia increíble.