#19 – María Fernanda de Pablo Blasco, Fresenius Kabi en Frankfurt, Alemania

PARTE I: Preguntas cortas

  1. Nombre completo: Maria Fernanda de Pablo Blasco
  2. Lugar de nacimiento: Ceuta (España)
  3. Residencias en etapas internacionales: Frankfurt
  4. Cargo y empresa: Senior Director GMP Compliance Fresenius Kabi
  5. Situación personal: Casada con 2 hijos
  6. Hobbies: Leer, manualidades, plantas
  7. ¿Cómo titularías este capítulo de tu vida?: Apasionante y enriquecedor
  8. ¿Qué cosa NO cambiarías de ti?: La valentía

PARTE II

1. Piensa en el momento en el que te dijeron que tendrías la oportunidad de irte fuera. ¿Qué sentiste? ¿Lo dudaste, o te lanzaste a la piscina sin pensarlo?

En realidad, estuve buscando oportunidades fuera de España durante dos años. Enviaba curriculum, pasaba las entrevistas telefónicas, me invitaban a la entrevista personal, pero finalmente contrataban a un candidato local porque no había que relocalizarlo.

Ya había tirado la toalla cuando una antigua jefa me envió una oferta de trabajo como Auditora Corporativa para Fresenius Kabi. Ella sabía que yo quería dar el salto, y aunque auditar nunca fue mi área preferida dentro de industria farmacéutica, apliqué a la oferta, más por estar en contacto con la reclutadora que pensando que tendría oportunidades reales. El caso es que pasé las entrevistas y me seleccionaron. Me dio vértigo. Además, era un puesto que requería viajar el 50 % del tiempo y mis hijos eran pequeños en ese momento (Natalia tenía 3 años y Gabriel 6). Estuve pensando en rechazarlo, pero mi marido me convenció de seguir adelante, y sinceramente, creo que ha sido la mejor decisión de mi vida.

2. ¿Hubo algo o alguien en particular que te ayudó a dar el paso hacia adelante y decir “sí, me voy”?

Sinceramente sí, mi marido estaba en una situación laboral muy difícil en España y vivir en Madrid con dos niños y dos sueldos no muy altos era complicado.

No quiero ser millonaria, pero me gusta poder ir a comer fuera de casa el fin de semana con los niños o darles ciertos caprichos a mis hijos. En Madrid eso era cada vez más difícil. Así que lo que me ayudó a dar el paso fue la oportunidad de tener la calidad de vida que buscaba.

3. ¿Te habían ofrecido antes una experiencia similar y dijiste que no? ¿Por qué?

En 2008, antes de tener niños, mi marido y yo fuimos de vacaciones a Australia. Mientras preparaba el viaje, me enamoré de Sídney, y le dije a mi marido que quería ir a vivir allí y me dijo: “Vale, busca un trabajo y nos vamos”, así que me inscribí en un portal de empleo y empecé a mandar curriculum diciendo que estaría allí 2 semanas disponible para una entrevista personal.

Me llamaron de una consultoría y tras la entrevista me ofrecieron una posición, pero me dio miedo y me eché atrás. Por un lado, tener hijos allí no es tan sencillo, la baja de maternidad era solo 2 semanas, y yo empezaba a pensar en bebés, y por otro lado, mis padres eran mayores, y Australia está muy lejos en caso de que pase cualquier cosa, así que lo rechacé.

4. ¿Cuáles son las diferencias más notorias entre España y tu nueva ubicación?

Alemania es mucho más organizada, o al menos esa es mi sensación. Todo está mucho más planeado, y creo que el sentimiento de comunidad está más desarrollado en algunos aspectos. Me explico, los alemanes respectan las normas porque saben que pueden afectar a otros. De hecho, si no las sigues, vienen y te lo dicen muy educadamente. Por ejemplo, nosotros vivimos en un adosado, y no sabíamos que éramos responsables de mantener sin nieve ni hielo la acera que pasa por nuestra casa. Durante la primera nevada, vino una vecina superamable, y nos dijo que teníamos que echar sal para evitar que alguien se resbalara. Nos regaló un saco de las piedras que ella utilizaba para evitar el hielo en la acera porque nos comenté que eran más ecológicas ya que el agua con mucha sal termina filtrándose e impacta en las propiedades del suelo.

5. ¿Qué ha sido lo más difícil de adaptarte a tu nueva ubicación? ¿Has sentido algún shock cultural?

La verdad es que no, creo que en Europa tenemos una cultura muy parecida. A nosotros nos acogieron muy bien en el vecindario. Todos eran parejas jóvenes con niños y en seguida te das cuenta que al final del día todos tenemos más o menos las mismas preocupaciones.

Cuando fui contratada en Alemania, mi primera posición fue auditora corporativa. Durante 4 años tuve la oportunidad de viajar por medio mundo: India, China, Sudáfrica, Argentina, México, Vietnam, Rusia y por supuesto casi toda Europa. Donde sí que he tenido shock cultural es en Asia: en India y en China, es todo muy diferente, la actitud, las costumbres…

Auditando en China, una de las mujeres allí se sorprendió mucho cuando le dije que tenía hijos tan pequeños y me preguntó cómo me organizaba con ellos viajando la mitad del tiempo. Le dije que cuando yo no estaba, los cuidaba mi marido. Y ella me dijo: “Debe de ser muy buen marido”. Yo le contesté que los niños también son suyos, así que no por eso es un buen marido. Lo es por otros motivos.

Le pregunté qué hacia ella con sus hijos cuando tenía que trabajar hasta tarde, y ella me contestó que los cuidaban sus padres. Me llamó la atención en China que casi todo el mundo vive con sus padres o sus suegros. Es como una obligación, cuando tus padres se jubilan.

Si hay algo que valoro de mi experiencia internacional ha sido la oportunidad de trabajar con personas de todo el mundo. Creo que te cambia la perspectiva sobre muchos aspectos de tu vida, y te das cuenta de que Europa es un continente único a nivel de protección social. Lo que tenemos en Europa, no lo encuentras ni siquiera en Estados Unidos.

Además, siendo española me siento muy cercana culturalmente tanto a los europeos como a los latinos.

6. ¿Como se compara tu vida de ahora con la que te imaginabas de pequeña?

De pequeña vi una película en la que la protagonista era una ejecutiva que vivía en Nueva York. Ella solo tenía en la nevera dos naranjas y una botella de champán. Me impresionó la imagen de una mujer ejecutiva y la verdad es que yo quería ser como ella. No pensaba casarme ni tener niños.

Luego con los años, mientras estudiaba Farmacia, pensaba que sería muy difícil trabajar en industria farmacéutica y sin embargo lo conseguí, y a lo largo de los años he conseguido alcanzar un puesto de responsabilidad. Así que podría decirse que no es tan diferente.

Ahora me paso la mitad del tiempo en hoteles, donde tengo como mucho botellas de agua y leche en la nevera. Por otro lado, la otra mitad de mi tiempo, la paso en casa con mi marido y mis hijos. Aunque es duro pasar tanto tiempo fuera, creo que soy afortunada de tener ambas cosas.

 

7. ¿Qué has aprendido sobre ti esta última etapa en el extranjero, y qué ha aportado a tu carrera profesional?

Que soy capaz de hacer muchas más cosas de las que yo pensaba. He aprendido que hay que aceptar los nuevos retos y “tirarse a la piscina” porque no sabes si eres capaz de hacer algo o no, hasta que no lo intentas.

8. ¿Qué has tenido que sacrificar?

Parte de la infancia de mis hijos. Viajando la mitad del tiempo, me he perdido cosas como la fiesta de fin de curso de los niños, algún cumpleaños … Eso, si, cuando estoy en casa, intento compensarles con tiempo de calidad para hacer cosas juntos.

9. ¿Cuál es el primer paso a seguir para continuar tu carrera en el extranjero?

Hoy en día, con los buscadores de empleo de internet, puede llevar más o menos tiempo, pero creo que al final lo consigues. Mediante los buscadores de empleo accedes a los reclutadores y con ellos a las ofertas, así que es cuestión de actualizar el curriculum y estar atento a las posibilidades.

10. ¿Qué consejo darías a alguien que está por desarrollar su carrera en otro país?

El nivel de inglés no es tan importante como creemos en España. Es cierto que necesitas comunicarte en inglés, pero no hace falta que la pronunciación sea perfecta y no pasa nada si cometes errores gramaticales al hablar. Al menos en mi experiencia, lo importante es lo que dices, las iniciativas, las ideas, las mejoras que propones, más que el hecho de que tengas un nivelazo de inglés.

Y también diría que se requiere paciencia. A mi me llevó dos años, y al final lo conseguí.

#19 – María Fernanda de Pablo Blasco, Fresenius Kabi en Frankfurt, Alemania

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