
I PARTE: Nombramiento Corporativo
Soy periodista y escritora, y -tras casi tres décadas en el periodismo activo en muchos medios de comunicación, que acabaron con el lanzamiento y consolidación de Vanity Fair- trabajé un año para Naciones Unidas, me empapé de Objetivos de Desarrollo Sostenible y en 2018 salté a la comunicación corporativa gracias a Merck: la empresa de ciencia y tecnología en la que primero dirigí la comunicación de la filial española y ahora la comunicación y posicionamiento europeo. Para mí, todo lo anterior tiene un sustrato común y coherente: cuento historias desde los pilares estratégicos de la compañía, y la conecto con nuestros pacientes, clientes y con la sociedad. Genero conocimiento, influencia y construyo reputación que, al final, repercute en el negocio. Me entusiasma el ámbito internacional porque me obliga a ser más abierta y tolerante y me estira la mente hasta el infinito.

1. ¿Qué esperas de esta nueva posición? ¿Cuáles crees que serán los mayores retos?
El reto es conseguir una única voz en los 32 mercados que forman Europa, y que, de entrada, son diversos y sus perfiles no siempre idénticos. Tengo la ventaja de que soy profundamente europeísta y creo que juntos somos más y mejores, y que podemos aprovechar los activos de otros con visión, oportunidad y, sobre todo, generosidad. Para construir Europa, en Merck y en general, debemos castigar un rato al ego, elevar la vista para apreciar lo del otro y aprovechar los talentos y estilos de liderazgo disponibles para cada objetivo. Con creatividad y un cierto espíritu disruptivo. Pasar del yo al nosotros.
2. ¿Qué obstáculos te has encontrado para llegar dónde estás ahora mismo?
Pues quizás los que yo misma me haya podido poner, porque soy tan autoexigente que todo me parece poco. Dicho esto, me he sentido siempre valorada y se me han dado las oportunidades, y yo nunca he tenido problema en saltar al vacío y apostar por retos muy diversos.
a. ¿Con quién compartes tu vida?
Con mi hija Clara, de 20 años- la mayor, Irene, ya se ha emancipado- con mi padre (por temporadas) y con mi perro Bronte, un amoroso cocker Spaniel que espero que viva 100 años.
b. ¿Cuáles son tus hobbies?
Escribir autoficción, volver a las ciudades que me acogen como una más, el arte (Madrid me permite disfrutar de exposiciones distintas cada semana). Leer. Cualquier plan con mis amigas de siempre.
c. ¿Logros personales de los que te sientas orgullosa?
Mantener amistades de hace 40 años, haber publicado un libro –“la vida en cinco minutos” (Ed Círculo de Tiza)-, que mis hijas veinteañeras sigan queriendo pasar los veranos conmigo y los disfrutemos a lo bestia. Ser capaz de empezar de cero con entusiasmo y sin pereza.

4. De cara a este nuevo nombramiento, ¿qué estilo de liderazgo te gustaría asumir? ¿Qué características crees que debe tener una buena líder?
Pues no creo que se pueda elegir el estilo. Si tuviera que definir el mío diría que es agitador, disruptivo, “out of the box”, entusiasta y enérgico, transversal. Integrador. Y también excesivamente directo, cosa que no siempre ayuda.
5. ¿Cuál es el mejor consejo que has recibido? ¿Nos das alguno para otras mujeres del sector?
“Nadie te ha pedido tanto. Trata de ajustar expectativas internas y externas”. Y una frase del pintor Antonio López que no es consejo pero me ayuda a entender situaciones complicadas: “El cobarde se defiende como puede”.
6. ¿Un consejo para las mujeres?
El mejor liderazgo es inclusivo, reconoce el talento ajeno; es valiente, se rodea de los mejores perfiles y no teme ser alcanzado por los que vienen detrás. No renuncia al humor. Se pone en duda al menos un día a la semana. No tiene género ni permite que el género le limite o condicione. Somos lo que profundamente queremos ser. Pero a veces hay que buscar cómplices para lograrlo. Seamos cómplices, queridas colegas. Y seámoslo también con ellos, con los hombres, porque estamos en lo mismo.