PARTE I: Preguntas cortas

- Nombre completo: Alejandra Osset
- Lugar de nacimiento: Madrid
- Residencias en etapas internacionales: Colombia y Panamá
- Cargo y empresa: Oncology Product Manager en Centro América y el caribe
- Hobbies: Vela, esquí, Surf, Yoga, Treckings, Conciertos, Amigos, Familia
- ¿Cómo titularías este capítulo de tu vida? Entre fronteras y oportunidades: el viaje de reinventarse, adaptarse y crecer.
- ¿Qué cosa no cambiarías de ti? No tener miedo al cambio, Mindset de Sí a todo!
PARTE II: Preguntas largas
- Piensa en el momento en el que te dijeron que tendrías la oportunidad de irte fuera. ¿Qué sentiste? ¿Lo dudaste? ¿O te lanzaste a la piscina sin pensarlo?
Cuando me ofrecieron la oportunidad de mudarme a Colombia, sentí una mezcla de emocionante incertidumbre. Sabía que trabajar en un país en desarrollo sería una experiencia única, con mucho por aprender. No lo dudé, ya que sabía que Colombia, con su rica cultura, me haría crecer tanto profesional como personalmente, lo único que si me genero un poco de incertidumbre es que fue precisamente post pandemia, globalmente estábamos condicionados al miedo entonces solamente eso me hizo dudar, pero estaba lista para enfrentar los retos que esta aventura tenía para mi y sabía que esta experiencia me ofrecería una perspectiva completamente nueva.
- ¿Hubo algo o alguien en particular que te ayudó a dar el paso hacia adelante y decir “sí, me voy”?

Desde pequeña he crecido en un entorno internacional, rodeada de amigos y culturas diversas. Mi madre siempre me decía que yo tenía pendiente “volar”, y fue precisamente una amiga que se mudaba a Panamá la que me dio ese último empujón. Aunque siempre me he considerado una persona del mundo, sentía que mi perspectiva distinta podría aportar mucho al equipo en Colombia. La posibilidad de enriquecerme, aprender de otra cultura e impactar directamente el desarrollo de un mercado emergente fue una oportunidad que no pude dejar pasar.
- ¿Te habían ofrecido antes una experiencia similar y dijiste que no? ¿Por qué?
Sí, en otras ocasiones estuve cerca de mudarme a Singapur y México, pero en ese momento no tomé la decisión. Ya tenía claro que quería embarcarme en una experiencia internacional, solo que necesitaba encontrar el momento adecuado.
Como son estas cosas que las historias se repiten, tras dos años establecida en Colombia, de repente se me presentó la oportunidad de un siguiente movimiento: mudarme de nuevo, esta vez a Panamá. En esta ocasión, me sentí mucho más preparada, después de un primer salto a Colombia, donde ya había comenzado a aprender a adaptarme, a entender la riqueza de las diferencias culturales y a descubrir mis propias fortalezas en medio del cambio. Ahora, al afrontar este nuevo reto profesional, llevaba conmigo una visión mucho más amplia, con la experiencia de haber trabajado en diferentes países y con la constante diversidad que cada uno de ellos traía consigo. No solo se trataba de un cambio geográfico sino de asumir una nueva responsabilidad en un contexto internacional (ahora me tocaba trabajar en más de 20 países), donde cada país, cada cultura, representaba una oportunidad para crecer y redefinir mis habilidades, siempre aprendiendo a navegar entre diversas realidades

- ¿Cuáles son las diferencias más notorias entre España y tu nueva ubicación?
La principal diferencia está en la mentalidad. Vivir en un país en desarrollo requiere adaptarse a la incertidumbre constante y estar abierto a nuevas formas de hacer las cosas. En mercados más consolidados como España, las dinámicas son más estables. Sin embargo, en Latinoamérica, el entorno es mucho más cambiante, lo que te obliga a ser más ágil y creativo. Aquí, las oportunidades de innovación y creación son mucho mayores, y el aprendizaje se da de manera más vertical.

- ¿Qué ha sido lo más difícil de adaptarte a tu nueva ubicación? ¿Has sentido algún shock cultural?
La adaptación ha sido desafiante en varios aspectos, como los horarios, la comida, y las dinámicas laborales. Cuando llegué a Colombia, por ejemplo, me sorprendió que el día comenzaba a las 5 a.m. ¡No lo podía creer! Aunque compartimos el mismo idioma, los malentendidos culturales, incluso con el lenguaje, fueron una constante. Aprendí que uno debe adaptarse primero, sin esperar que los demás se adapten a ti. Es un gran aprendizaje, y ahora no sé si podría escribir un correo en español de España sin pensar en “ustedes” en vez de “vosotros” o usar un “con mucho gusto” de la manera que se dice aquí, es muy curioso, ¡tengo un lio en el lenguaje!

- ¿Cómo se compara tu vida de ahora con la que te imaginabas de pequeña?
Desde pequeña, sabía que mi carrera me llevaría a vivir en varios países, ya que crecí en un entorno multicultural. Pensaba que mi vida profesional sería más tradicional, pero al estar en un mercado emergente, me doy cuenta de lo enriquecedor que es estar en un lugar donde el cambio es constante. La flexibilidad y el potencial de crecimiento en estos mercados son invaluables; es como si estuviera estudiando una segunda carrera, constantemente aprendiendo y adaptándome.
- ¿Qué has aprendido sobre ti esta última etapa en el extranjero, y qué ha aportado a tu carrera profesional?

Latinoamérica me ha enseñado que lo que consideramos «correcto» en España es muchas veces ambiguo. Mi oficina en Panama parece una mini ONU, con más de 15 nacionalidades trabajando juntas, lo que me ha ampliado la perspectiva y me ha enseñado a ser más flexible. Ahora mismo trabajo con más de 20 paises, esto me ha brindado la oportunidad de conocer otras culturas, formas de trabajo, comunicación y aprendizajes. En estos años, el cambio ha sido la única constante, lo que me ha enseñado a aceptar la incertidumbre como una oportunidad. He aprendido a ser más resiliente y a encontrar soluciones creativas en entornos altamente dinámicos. Todo esto ha sido clave para mi desarrollo profesional. A nivel personal he hecho amigos en un montón de países y he podido conocer muchísimos sitios que jamás imagine ir, además de conocer en profundidad Colombia y Panamá que son dos países espectaculares. Otro punto que creo que es muy importante es que te hace valorar todo lo que dejamos en casa, la familia, los amigos, parece mentira que a veces irte lejos te hace sentirte aún más afortunada.
- ¿Qué has tenido que sacrificar?
Mudarse al extranjero ha supuesto un sacrificio personal importante: dejé atrás un trabajo estable y la red de apoyo que tenía con familia y amigos, a mi novio que me ha apoyado en todo desde que me fui. Al principio fue un reto, pero me ha permitido crecer de maneras inesperadas. He aprendido a ser más independiente y a adaptarme rápidamente a nuevas situaciones. Este proceso me ha transformado, dándome una mayor resiliencia y una mentalidad abierta, cualidades que son esenciales para mi desarrollo personal y profesional.

- ¿Cuál es el primer paso a seguir para continuar tu carrera en el extranjero?
El primer paso es ser proactivo y mantener una mentalidad abierta. No esperar a que las oportunidades lleguen, sino salir a buscarlas y encontrar formas de integrarte activamente. Conectar con personas de diversas culturas y expandir tu red de contactos es clave. En un entorno global, la flexibilidad es esencial, ya que cada nueva interacción te ofrece oportunidades de crecimiento que quizás no habrías anticipado.
- ¿Qué consejo darías a alguien que está por desarrollar su carrera en otro país?
¡No tengas miedo! Lánzate a la piscina, y olvídate de las expectativas preestablecidas y de lo que los demás piensan. Lo maravilloso de vivir en otro país es que te sorprendes constantemente, tanto por lo que aprendes del entorno como por lo que descubres de ti mismo. La proactividad es fundamental: no esperes que las oportunidades lleguen, sal a buscarlas. La adaptación puede ser desafiante, pero cada paso te enriquecerá y te ayudará a crecer tanto profesional como personalmente. ¡Disfruta el proceso y aprende de cada experiencia!