#41 – Anna Grau Erra, Ginebra, Suiza

PARTE I: Preguntas cortas:  

  1. Nombre completo: Anna Grau Erra
  2. Lugar de nacimiento: Granollers, Barcelona
  3. Residencias en etapas internacionales: Suiza (Ginebra – Basilea – Verbier)
  4. Cargo y empresa: Senior Director, Global Brand Marketing, Santen
  5. Situación personal: soltera, sin hijos
  6. Hobbies: practicar deportes, sobre todo esquí; amigos; viajar; enología
  7. ¿Cómo titularías este capítulo de tu vida?: siempre aprendiendo
  8. ¿Qué cosa NO cambiarías de ti?: mi interés por aprender y conocer culturas distintas. Mi capacidad para olvidar malas experiencias.

PARTE II: Preguntas largas:   

Piensa en el momento en el que te dijeron que tendrías la oportunidad de irte fuera. ¿Qué sentiste? ¿Lo dudaste? ¿O te lanzaste a la piscina sin pensarlo? 

Tenía ya 38 años cuando me propusieron irme a Ginebra. La propuesta me pilló completamente desprevenida, tanto por el momento en que llegó como por el destino. Siempre había pensado en una experiencia en un país anglosajón (UK, EEUU), pero nunca había considerado vivir en Suiza, que era un país que casi ni existía en mi mente en aquellos tiempos. Desde España, uno diría que nunca pasa nada en Suiza, aparte de aburridas reuniones diplomáticas. Me lo pensé, pero durante poco tiempo. Acepté la propuesta al cabo de pocos días, convencida que me iba por 2 o 3 años solamente… y ya son 16!

¿Hubo algo o alguien en particular que te ayudó a dar el paso hacia adelante y decir “sí, me voy”? El paso adelante lo dí puramente por motivos profesionales, ya que el puesto de trabajo que me ofrecían me interesaba mucho y me permitía reorientar mi carrera profesional en la dirección que yo deseaba. Tuve la suerte que las personas de mi entorno más inmediato, mi madre y mi pareja en aquel momento, fueron muy generosas y me animaron a perseguir mi sueño profesional. Supongo que el hecho que Suiza esté relativamente cerca también influyó en que tomara la decisión rápidamente. Cambiar de continente hubiera requerido un poco más de reflexión.

¿Te habían ofrecido antes una experiencia similar y dijiste que no? ¿Por qué?

No, esta era la primera vez que se me ofrecía trabajar fuera de España.

¿Cuáles son las diferencias más notorias entre España y tu nueva ubicación?

La diferencia más notoria al principio fue la puntualidad y la organización. En Suiza la gente acude puntualmente a las reuniones y a las citas personales, lo cual es definitivamente de agradecer. Mención obligatoria son los trenes y el transporte público, que son fiables casi al 100%. En el tren, incluso se disculpan si el convoy lleva pocos minutos de retraso. Otra diferencia importante para mí es la alimentación, ya que soy una gran fan del pescado y marisco frescos, frutas y verduras. Suiza, por su lejanía del mar y su clima no es el mejor sitio para encontrar estos

alimentos, aunque el chocolate y el queso compensan un poco 😉. Finalmente, uno de los factores que más me cautivó al principio es la multiculturalidad. Las ciudades suizas están repletas de gente de distintos orígenes y distintas experiencias profesionales y personales, lo cual encuentro muy enriquecedor.

¿Qué ha sido lo más difícil de adaptarte a tu nueva ubicación? ¿Has sentido algún shock cultural?

Lo más difícil al principio fue no ver el cielo azul durante varias semanas en invierno, aunque pronto aprendí que subiendo a la montaña se solucionaba el problema ya que las nubes que se interponen entre el cielo y la tierra son a menudo más bajas que las montañas. También eché de menos lo extrovertida que es la gente en España, lo poco que cuesta establecer contacto con desconocidos. Esta diferencia es menos palpable en Ginebra y Verbier, que se encuentran en la parte francófona de Suiza. Sin embargo, es muy notable en Basilea, cantón situado en la parte de habla alemana. Allá, establecer contacto con un desconocido es casi misión imposible.

¿Cómo se compara tu vida de ahora con la que te imaginabas de pequeña?

Jamás imaginé de pequeña que viviría fuera de España y mucho menos en Suiza, que era un país que nunca había despertado mi interés. Me imaginaba teniendo una vida de adulta similar a la de mis padres, bastante convencional. No sabía que quería hacer de mayor, pero no me imaginaba con un trabajo internacional que implicara colaborar con gente de países y formaciones muy distintas y viajar a menudo. Supongo que esto era debido a la falta de información, ya que mi entorno era muy tradicional. Mi vida de mayor es bastante distinta a lo que yo hubiera podido imaginar, ¡y me alegro de que así sea!

¿Qué has aprendido sobre ti esta última etapa en el extranjero, y qué ha aportado a tu carrera profesional?

Vivir en el extranjero y en un país tan multicultural me ha aportado la capacidad de ver las cosas des de ángulos distintos y con distintas perspectivas. Me ha dado la oportunidad de acceder a puestos de trabajo a los que no hubiera podido optar quedándome en mi país de origen.

¿Qué has tenido que sacrificar?

Hasta hace poco tiempo jamás tuve la sensación de haber tenido que sacrificar nada por el hecho de trabajar y vivir en el extranjero. Al contrario, estoy muy agradecida de la oportunidad que he tenido y creo firmemente que en la balanza pesa mucho más lo que experiencia me ha aportado que lo que yo haya podido sacrificar. Sin embargo, es ahora, cuando mi madre se ha hecho muy mayor y tiene problemas de salud, que vivir fuera es un poco más complicado, ya que no puedo estar tan a menudo a su lado como quisiera. Aun así, el teletrabajo me da flexibilidad y llego a compaginar bien la vida profesional con la personal y los cuidados a mi madre.

¿Qué consejo darías a alguien que está por desarrollar su carrera en otro país?

Mi consejo sería “¡Adelante!”. Des de un punto de vista profesional, salir a trabajar en el extranjero suele brindar más oportunidades de desarrollo profesional, abriendo un abanico de posibilidades a las cuales es más difícil tener acceso quedándose en su propio país.  Des de un punto de vista personal, la experiencia es muy enriquecedora, aunque solo sea por un periodo de tiempo determinado. Permite aprender mucho, conocer gente con un perfil muy diferente al que normalmente encontramos alrededor nuestro, vivir experiencias nuevas, descubrir paisajes y sitios nuevos, etc. Y muy importante para tener en cuenta: la decisión de desarrollar la carrera en otro país no tiene por qué ser definitiva e irreversible. En la mayoría de casos se puede dar marcha atrás si la experiencia no cumple con las expectativas que uno se había formado.

#41 – Anna Grau Erra, Ginebra, Suiza

#41 – Anna Grau Erra, Ginebra, Suiza