
9. ¿Alguna vez has dejado ir un sueño? ¿Cuál? Sí. Siempre quise tirarme en paracaídas desde un avión. No lo hice en su momento y ahora teniendo hijas me da demasiado respeto hacerlo

La primera vez que me fui al extranjero a vivir y a trabajar fui a Inglaterra. Tenía 25 años y mucha ilusión de vivir nuevas experiencias así que en cuanto me surgió la oportunidad ni me lo pensé. Me fui sola sin conocer a nadie y aunque daba un poco de vértigo, la ilusión superaba los posibles miedos. Fue una época estupenda en la que empecé a trabajar en la industria farmacéutica y desde entonces aquí sigo.
Mis padres y mi novio por aquel entonces, que es hoy mi marido.
3. ¿Te habían ofrecido antes una experiencia similar y dijiste que no? ¿Por qué?
La primera vez que me ofrecieron la oportunidad dije que sí. Cuando mis hijas eran muy pequeñas podía haber tenido la oportunidad de haberme ido de nuevo a trabajar a otro país, pero en aquel momento decidimos quedarnos en España para que nuestras hijas pudieran disfrutar en sus primeros años de vida de sus 4 abuelos.
4. ¿Cuáles son las diferencias más notorias entre España y tu nueva ubicación?
La forma de trabajo en EEUU es algo diferente de la manera en que se trabaja en España. La sociedad americana está muy centrada en ser muy productiva, y la familia es menos relevante que en España. Allí la familia se considera más padres e hijos.
En cada sitio en el que he estado ha habido cosas mejores y peores que en España. Yo me centro en aprender de lo bueno para el día que vuelva a España quedarme con lo bueno de cada país en el que he estado.
5. ¿Qué ha sido lo más difícil de adaptarte a tu nueva ubicación? ¿Has sentido algún shock cultural?
No sentí ningún gran shock cultural pues mi compañía es americana y llevo muchos años trabajando con compañeros americanos.
Llevo más de una década trabajando en diversidad (principalmente diversidad de género) y hasta que he vivido en Nueva York no he visto y sentido realmente lo que es diversidad. Es una ciudad increíble con diversidad a todos los niveles de raza, religión…
6. ¿Cómo se compara tu vida de ahora con la que te imaginabas de pequeña?
De pequeña quería ser pediatra para curar a todos los niños del mundo. Acabé siendo farmacéutica y el impacto que tengo en la salud de muchas personas en mi actual posición es muy muy superior al sueño que tenía de pequeña.
7. ¿Qué has aprendido sobre ti esta última etapa en el extranjero, y qué ha aportado a tu carrera profesional?
Me mudé a Nueva York 6 semanas antes de la pandemia de Covid por lo que fue una situación muy peculiar. En esta etapa he aprendido a disfrutar de las pequeñas cosas del día a día, de la familia y a disfrutar del trabajo. ¡He aprendido nuevos hobbies como por ejemplo hacer pan!
En un momento tan crítico como la pandemia en la que tuvimos que adaptar nuestra forma de trabajo en un tiempo récord he aprendido el inmenso valor de la empatía. No es solo lo que se hace y se consigue si no también como haces sentir a las personas que forman parte de tu equipo. Con unas 700 personas a mi cargo ha sido muy importante trabajar con el equipo no solo en la parte del trabajo del día a día si no también en la parte mental.
No considero que el irme a vivir fuera haya significado un sacrificio. Ha sido una oportunidad increíble tanto para mí como para mi familia.
Eso sí, ha significado que he tenido que dejar de estar tan cerca de los míos (amigos y familia) y no he podido verlos a menudo. Sin embargo, con el aislamiento global que ha habido por la pandemia en cierta forma hemos estado conectados todos virtualmente.
9. ¿Cuál es el primer paso a seguir para continuar tu carrera en el extranjero?
Una carrera en el extranjero es algo personal que no todas las personas quieren tener. En la actualidad tengo experiencia en llevar equipos en Europa, Asia Pacífico y América. Para mí, el hecho de seguir creciendo profesional y personalmente supone un incentivo para seguir desarrollándome en el extranjero.
10. ¿Qué consejo darías a alguien que está por desarrollar su carrera en otro país?
Yo le recomendaría tres cosas:
· Hablar con alguien que haya pasado por esa experiencia para poder ir bien preparado y saber qué esperar, además de los consejos que alguien con la misma experiencia te puede dar.
· Imbuirte en la cultura del país al máximo posible. Muchas personas se van a trabajar al extranjero y acaban en círculos cerrados de personas de la misma nacionalidad. Esto puede limitar su experiencia, es mucho más rico el experimentar la realidad del país.