

Recuerdo que en ese momento no podía casi creérmelo. Llevaba varios años detrás de una oportunidad profesional en el extranjero y fue justo entonces, en mitad de la pandemia, cuando por fin llegó.
Al principio pensé que no era el mejor momento y la situación daba un poco de vértigo, pero después de perseguir algo con tantas ganas y tanto tiempo supe que no podía no lanzarme a la piscina o mejor dicho… ¡AL MAR CARIBE!
Mentiría si dijera que no pensé en ello y le di algunas (o bastantes) vueltas. Sobre todo, por la incertidumbre de empezar de cero dejando atrás un trabajo en España. Sin embargo, si ahora vuelvo para atrás creo que en el fondo de mí siempre supe que, si me perdía esto, ¡No me lo iba a perdonar nunca!
Creo que lo que desde el principio me hizo saber que estaría dando el paso o más bien cruzando el charco, era que ya sabía, especialmente por el año que viví en Polonia durante la universidad, que una experiencia en el extranjero solo podía sumar. Es decir, sabía que saliera bien o saliera mal, vivir esa experiencia ya era ganar y que el balance sería siempre positivo porque todas las experiencias de este tipo que había vivido, me habían hecho crecer en todos los aspectos.
Pienso que siempre, después de una decisión así y aún más si esa decisión te lleva a 8.000 km de tu casa, uno siente un poco de miedo, pero en mi caso, toda la gente de mi alrededor que me conocía bien me recordó que había logrado lo que siempre había querido, así que si todos ellos lo tenían claro: ¡Quién dijo miedo!
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España y Panamá. Dos mundos tan diferentes y a la vez con tantas cosas en común. Diría que todo es diferente pero que al mismo tiempo todo se siente casa y por eso creo que realmente nunca me costó adaptarme a Panamá. Una de las cosas mas diferentes es que aquí, hay gente de cualquier lugar. La mezcla de nacionalidades y culturas es interminable y eso en Madrid no es tan frecuente.
Por lo demás, las diferencias son millones, desde la comida, a por supuesto la temperatura gélida del aire acondicionado, pero para mi creo que la clave para casi ni sentir estas diferencias ha sido evitar comparar. Siempre vas a echar de menos Madrid, pero ya no sé si sabría estar sin Panamá.

Creo que lo más difícil es estar lejos de la gente que quieres. Dejar familia y amigos siempre es lo que más cuesta y siempre lleva su tiempo construir tu nuevo círculo en un nuevo lugar.
En cuanto a shock cultural, diría que nada demasiado grave. Tal vez me he dado cuenta que aunque usando el español hablemos el mismo idioma, no nos entendemos ja,ja. Esto me ha llevado a adaptar mis expresiones y después de todo este tiempo creo que el tema idioma está controlado.
6. ¿Cómo se compara tu vida de ahora con la que te imaginabas de pequeña?
Como he dicho antes, siempre había soñado con vivir aquí y allá y conocer uno y otro lugar así que podría decirse que mi vida de ahora no dista tanto de la vida que me imaginaba de pequeña. Además, desde Panamá se trabaja con todos los países del clúster y eso ha hecho que haya podido conocer muchos sitios que siempre habían estado en mi bucket list.
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Sin duda creo que desde que esta aventura empezó no he dejado de aprender. No soy la misma persona que inició ese viaje y creo que efectivamente he incorporado todo ese crecimiento en el que pensé cuando tomé esa decisión.
Sobre mí, he aprendido que soy más valiente y más fuerte de lo que creía y que soy capaz de enfrentarme a situaciones que nunca me vi resolviendo. A mi carrera profesional me ha aportado la oportunidad de conocer otros mercados más allá de España y de trabajar en varios países al mismo tiempo, algo a lo que nunca habría tenido acceso allí. Esto creo que te permite incorporar diferentes ángulos y maneras de trabajar.
Además, creo que me ha dado acceso a personas de todas partes del mundo con experiencias diferentes y esto me ha enriquecido a todos los niveles.

Como ya decía, creo que el mayor sacrificio y el más duro es estar lejos de la familia. Pero también he tenido que perderme esos agostos maravillosos de España y eventos importantes de amigos y familiares. Siempre pienso que ojalá se pudiera estar en dos sitios a la vez.
Creo que tiene que ser algo que realmente quieras y de lo que estés convencido. Para mi esta convicción de que el balance es positivo y que vivir en el extranjero es una experiencia única, es lo que me hace seguir pensando en hacer carrera fuera de España. Esto hace que el primer paso sea buscar siempre la manera de encontrar esa oportunidad que te permita vivir esta experiencia.
10. ¿Qué consejo darías a alguien que está por desarrollar su carrera en otro país?

Le diría que no lo dude y que se anime a tomar esta nueva etapa con todas las ganas y la apertura del mundo. Que no compare y que aprenda a querer las diferencias entre su casa y el lugar al que vaya.
Además, le diría que a nivel profesional el crecimiento es infinito y que se va a dar cuenta que los que creía que eran sus límites, estaban solo en su cabeza. También le diría que aproveche al máximo a nivel personal y que no se pierda nada. Como dije al empezar, que diga ‘sí, a a todo´.