#46 – Christina Les Spalthoff, Sr. Business Unit Director Portfolio, Almirall

PARTE I 

  1. Nombre completo: Christina Les Spalthoff
  2. Lugar de nacimiento: Madrid
  3. Residencias en etapas internacionales: Italia y Alemania
  4. Cargo y empresa: Business Unit Director Portfolio, Almirall
  5. Situación personal: soltera
  6. Hobbies: viajar, leer, deporte (barre, correr, hacer senderismo, navegar, esquiar)
  7. ¿Cómo titularías este capítulo de tu vida?: Bienvenidos al Norte: nueva temporada de mi vida en Alemania
  8. ¿Qué cosa NO cambiarías de ti?: Mis ganas de seguir creciendo

PARTE II – Lo que no se ve de Christina en LinkedIn

1.Piensa en el momento en el que te dijeron que tendrías la oportunidad de irte fuera. ¿Qué sentiste? ¿Lo dudaste? ¿O te lanzaste a la piscina sin pensarlo?

Me lancé a la piscina sin dudarlo. Era una idea que llevaba tiempo valorando y, con la oportunidad que me ofrecieron, era imposible no intentarlo. A nivel profesional, supone un reto precioso. En Almirall, con sus más de 80 años de historia, nuestra misión es ofrecer a las personas acceso a medicamentos eficaces y así mejorar sus vidas; y como empresa familiar, pensamos en generaciones. Alemania es un ejemplo perfecto de ello: por un lado, porque aquí producimos para más de 100 países y seguimos invirtiendo en el “Made in Germany”; y por otro, porque somos un proveedor líder en dermatología —con más de 40 tratamientos y estrechas colaboraciones con la comunidad.

2. ¿Hubo algo o alguien en particular que te ayudó a dar el paso hacia adelante y decir “sí, me voy”? Sí, por supuesto. Hubo varias personas que fueron clave para que me atreviera a dar el paso y decir: “sí, me voy”?

Por un lado, mis responsables, que confiaron en mí y apostaron por mi crecimiento profesional. Su apoyo y la oportunidad que me ofrecieron fueron fundamentales para que pudiera visualizar este cambio como una evolución natural y emocionante en mi carrera.

Nuestro lema de Employer Brand es “uncommon by nature”. Mi ejemplo demuestra que no solo hablamos de objetivos y desarrollo, sino que también los vivimos, y lo hacemos tangible y bajo mi punto de vista esto hace que la compañía sea extraordinaria.

Y, por supuesto, mi círculo cercano: mi familia y mis amigos. Aunque mudarme de país significa estar físicamente más lejos, nunca me he sentido sola. Ellos siempre están ahí: apoyándome sin condiciones, diciéndome las cosas como son, recordándome quién soy y empujándome a seguir creciendo. Son ese espejo honesto y cariñoso que te ayuda a tomar decisiones difíciles con más claridad y desde la confianza.

3. ¿Te habían ofrecido antes una experiencia similar y dijiste que no? ¿Por qué?

Hace unos diez años tuve una oportunidad similar, también en Almirall, para desplazarme a Alemania. En aquel momento decidí no dar el paso porque el proyecto que me ofrecieron en España me resultaba especialmente atractivo. Era un reto profesional que encajaba muy bien con mi desarrollo en aquel momento vital y valoré no dejarlo pasar.

Mirando atrás, estoy convencida de que tomé la decisión correcta. Fue el paso que necesitaba en ese momento, tanto profesional como personalmente. Gracias a esa elección pude crecer, , preparación y ganas de aprovechar esta mayor experiencia a mis espaldas.

4. ¿Cuáles son las diferencias más notorias entre España y madurar y llegar ahora a esta etapa con mucha más claridadtu nueva ubicación?

Estoy viviendo en Hamburgo, una ciudad preciosa en el norte de Alemania y las diferencias con España las noto desde el primer día. Lo más evidente, al menos para mí, es el clima. Después de muchos años entre Madrid y Barcelona, el contraste con la luz y el sol de España es enorme. Echo mucho de menos esos días luminosos que parecen eternos. En Hamburgo, el tiempo cambia cada cinco minutos y el sol es casi un regalo. La parte positiva es que he aprendido a valorarlo de un modo distinto.

Aun así, para mí, la ciudad tiene un encanto especial. Me encanta que aquí se use la bicicleta para todo: ir al trabajo, hacer recados, quedar con amigos… es parte del estilo de vida y te da una sensación de libertad increíble, además de sentir que contribuyo a diario a la sostenibilidad del entorno. La gente en Hamburgo es sorprendentemente cordial; quizás no tan expansiva como en España, pero muy respetuosa, amable y siempre dispuesta a ayudar cuando lo necesitas.

Otra diferencia que me encanta es la vida al aire libre. Aunque el invierno puede ser duro, el resto del año la ciudad se llena de vida. Los parques, los lagos y los espacios verdes siempre están llenos de gente disfrutando, y los restaurantes —sobre todo en verano— están a rebosar. La conexión con la naturaleza y el ambiente relajado hacen que vivir aquí sea muy agradable, incluso con menos horas de sol.

En resumen, hay cambios que cuestan y otros que se disfrutan, pero Hamburgo tiene una manera muy especial de conquistarte poco a poco.

5. ¿Qué ha sido lo más difícil de adaptarte a tu nueva ubicación? ¿Has sentido algún shock cultural?

Al principio pensé que adaptarme sería relativamente sencillo. Soy medio alemana, crecí entre ambas culturas y he trabajado durante años en entornos internacionales, así que no esperaba un shock cultural como tal. Sabía que habría ajustes, por supuesto, pero imaginé que todo fluiría de forma bastante natural.

Sin embargo, me sorprendí a mí misma. El shock cultural terminó siendo mayor de lo que pensaba inicialmente y tuve que hacer un esfuerzo extra para readaptarme, incluso en aspectos que teóricamente ya conocía. Es curioso cómo puedes haber convivido toda tu vida con una cultura y aun así vivirla de forma completamente distinta cuando la experimentas a tiempo completo.

Lo que más he notado es la diferencia en la forma de ser y de relacionarse. En Alemania, las personas son mucho más estructuradas, directas y extremadamente fiables. Esa claridad aporta mucha seguridad, pero requiere acostumbrarse. En cambio, los españoles somos más flexibles, disfrutones y llevamos la vida con una ligereza que aquí echo de menos de vez en cuando. Ese contraste —entre estructura y espontaneidad, entre planificación y fluidez— ha sido lo que más me ha costado integrar. Pero también está siendo una parte muy bonita del proceso: ya que aprendo a moverme entre dos maneras de vivir que forman parte de mí.

6. ¿Cómo se compara tu vida de ahora con la que te imaginabas de pequeña?

Cuando eres pequeña, te imaginas tu vida a partir de lo que conoces: lo que ves en casa, lo que admiras, lo que te rodea. O quieres algo parecido —quizá una versión mejoradao sueñas justo con lo contrario. Creo que, por eso, de niña, imaginaba mi vida mucho más centrada en tener una familia y pensaba que quería seguir los pasos de mi abuela y mi tía, que son médicas.

Con el tiempo, cuando empiezas a conocerte de verdad y a vivir tus propias experiencias, esa visión se va ajustando. En mi caso, pronto descubrí que ser médica no iba a ser una opción… entre otras cosas porque gestiono mal ver heridas y sangre. Así que me decanté por farmacia, un camino que, sin esperarlo, me abrió la puerta a un mundo donde también se puede contribuir muchísimo a la salud de las personas.

En cuanto a la familia, sigue siendo un pilar fundamental en mi vida, igual que mis amigos. Pero no es el único. Hoy también me llenan otras cosas: mi trabajo – saber que cada día facilitamos a cientos de miles de personas en todo el mundo el acceso a medicamentos esenciales y así mejoramos sus vidas -, la posibilidad de viajar, conocer países, culturas y personas nuevas, y también esos pequeños placeres del día a día, como un aperitivo al sol con amigos.

Si bien es cierto que, mi vida no es exactamente como la imaginaba de niña, sí refleja muy bien quién soy ahora: un equilibrio entre mis raíces, mis vínculos y mis pasiones personales y profesionales.

7. ¿Qué has aprendido sobre ti esta última etapa en el extranjero, y qué ha aportado a tu carrera profesional?

Esta etapa en el extranjero está siendo profundamente enriquecedora y la estoy disfrutando muchísimo. Aunque el inicio no fue sencillo —cambiar de país, de trabajo, de equipo y de entorno personal al mismo tiempo—, precisamente estos desafíos son los que más te hacen crecer. Me he dado cuenta de que experiencias así desarrollan capacidades que solo se fortalecen cuando te mueves fuera de tu zona de confort: flexibilidad, aprendizaje continuo y una resiliencia que surge casi sin darte cuenta.

A nivel profesional, está siendo un reto precioso que me está aportando muchísimo. Cada día confirmo algo que siempre he creído: los equipos que logran mejores resultados a largo plazo son aquellos formados por personas con puntos de vista distintos, pero con valores comunes y la confianza necesaria para trabajar hacia un mismo objetivo. Justo ese es el reto que me trajo a Alemania: contribuir a construir un equipo en unidad de negocio, que tengo la suerte de liderar, y contribuir así, además, como equipo diverso a la filial alemana, aportando nuestra parte al conjunto de la organización.

Una de las cosas más bonitas de trabajar en una filial comercial es el impacto directo que tenemos en todas las personas con las que interactuamos: nuestros clientes, los pacientes, los equipos internos y las organizaciones externas. Esa conexión tan inmediata entre nuestro trabajo y el beneficio real que aportamos es una de las razones por las que disfruto tanto de lo que hago.

Esta etapa me ha enseñado que soy más adaptable, más valiente y capaz de lo que creía. Y, sobre todo, que los cambios importantes —aunque exijan esfuerzo— son también los que más te transforman profesional y personalmente.

8. ¿Qué has tenido que sacrificar?

Todas las decisiones importantes conllevan inevitablemente algún tipo de sacrificio. Como decía Milton Friedman, “there is no such thing as a free lunch” —y creo firmemente en esa idea. La vida es así: en ciertos momentos ganamos unas cosas y dejamos otras temporalmente a un lado.

En este caso, lo que más he tenido que sacrificar ha sido el tiempo con mi familia y mis amigos. Ahora están más lejos, y aunque lo compensamos con llamadas y mensajes constantes, echo de menos esos pequeños momentos espontáneos del día a día: un café improvisado, una cena sin planear, una conversación que surge simplemente porque pasabas por allí. Ahora, todo requiere coordinación, vuelos y calendarios.

A nivel profesional, también hay un sacrificio claro. Un cambio de país y de rol implica asumir cierto riesgo y dejar atrás una función que ya conocía bien y en el que tenía plena confianza. Aquí, aunque creo firmemente en mi capacidad y en el proyecto, también soy consciente de que hay que demostrarlo de nuevo, adaptarse y reconstruir esa seguridad desde cero. No es fácil, pero sí muy motivador.

9. ¿Cuál es el primer paso a seguir para continuar tu carrera en el extranjero?

Creo que una carrera internacional se construye de forma intencional: identificando los roles que te permiten crecer, desarrollando las competencias necesarias y, sobre todo, manteniéndote abierta a oportunidades que impliquen salir de la zona de confort.

En esta etapa, para mí el primer paso es asentarme bien en el rol actual, seguir aprendiendo del mercado alemán, del equipo y del contexto local, y consolidar mis capacidades de liderazgo en un entorno internacional. Esto implica escuchar desde la humildad, entender bien cómo se trabaja aquí y aportar valor desde el día uno.

Al mismo tiempo, es clave seguir construyendo una red sólida dentro de la organización, mantener conversaciones abiertas sobre desarrollo y explorar cómo mi experiencia internacional puede contribuir a proyectos futuros en otros países o funciones. La movilidad internacional no empieza con un cambio de país, sino con una mentalidad global y con la intención de seguir creciendo más allá de una única frontera

10. ¿Qué consejo darías a alguien que está por desarrollar su carrera en otro país?

Mi consejo para alguien que quiera desarrollar su carrera en otro país es que se lo tome como una oportunidad de crecimiento integral, tanto profesional como personal. Mudarse al extranjero no es solo cambiar de país, es cambiar de perspectiva, de hábitos y, en cierto modo, de la versión de ti misma.

Lo primero es tener una mentalidad abierta. Cada cultura corporativa trabaja de manera diferente, y lo que funciona en tu país no siempre funciona fuera. Escuchar, observar y aprender antes de actuar marca una gran diferencia en cómo te integras y en la velocidad a la que puedes aportar valor.

También es importante no idealizar el proceso. Habrá momentos de entusiasmo absoluto y otros más desafiantes. Adaptarte a un nuevo entorno, un nuevo idioma (si no lo hablas) y nuevas formas de trabajar requiere paciencia y flexibilidad.

Otra recomendación clave es invertir tiempo en construir relaciones. En un país nuevo, tu red profesional y personal se convierte en tu soporte. Habla con la gente, busca mentores, pregunta, participa. La conexión humana acelera todo: la integración, el aprendizaje y las oportunidades. Y, por supuesto, hay que confiar en uno mismo. Dar un paso internacional implica renunciar a la comodidad de un entorno conocido para apostar por lo que puedes llegar a ser. No siempre es fácil, sin embargo, es increíblemente enriquecedor.

Trabajar en otro país te abre la mente, te amplía las capacidades y te permite mirar tu carrera desde una perspectiva más global. Si estás dispuesto a aprender, adaptarte y mantenerte auténtico, la experiencia internacional aporta más de lo que jamás imaginaste.

#46 – Christina Les Spalthoff, Sr. Business Unit Director Portfolio, Almirall

#46 – Christina Les Spalthoff, Sr. Business Unit Director Portfolio, Almirall