PARTE I Nombre completo: Christina Les Spalthoff Lugar de nacimiento: Madrid Residencias en etapas internacionales: Italia y Alemania Cargo y empresa: Business Unit Director Portfolio, Almirall Situación personal: soltera Hobbies: viajar, leer, deporte (barre, correr, hacer senderismo, navegar, esquiar) ¿Cómo titularías este capítulo de tu vida?: Bienvenidos al Norte: nueva temporada de mi vida en Alemania ¿Qué cosa NO cambiarías de ti?: Mis ganas de seguir creciendo PARTE II – Lo que no se ve de Christina en LinkedIn 1.Piensa en el momento en el que te dijeron que tendrías la oportunidad de irte fuera. ¿Qué sentiste? ¿Lo dudaste? ¿O te lanzaste a la piscina sin pensarlo? Me lancé a la piscina sin dudarlo. Era una idea que llevaba tiempo valorando y, con la oportunidad que me ofrecieron, era imposible no intentarlo. A nivel profesional, supone un reto precioso. En Almirall, con sus más de 80 años de historia, nuestra misión es ofrecer a las personas acceso a medicamentos eficaces y así mejorar sus vidas; y como empresa familiar, pensamos en generaciones. Alemania es un ejemplo perfecto de ello: por un lado, porque aquí producimos para más de 100 países y seguimos invirtiendo en el “Made in Germany”; y por otro, porque somos un proveedor líder en dermatología —con más de 40 tratamientos y estrechas colaboraciones con la comunidad. 2. ¿Hubo algo o alguien en particular que te ayudó a dar el paso hacia adelante y decir “sí, me voy”? Sí, por supuesto. Hubo varias personas que fueron clave para que me atreviera a dar el paso y decir: “sí, me voy”? Por un lado, mis responsables, que confiaron en mí y apostaron por mi crecimiento profesional. Su apoyo y la oportunidad que me ofrecieron fueron fundamentales para que pudiera visualizar este cambio como una evolución natural y emocionante en mi carrera. Nuestro lema de Employer Brand es “uncommon by nature”. Mi ejemplo demuestra que no solo hablamos de objetivos y desarrollo, sino que también los vivimos, y lo hacemos tangible y bajo mi punto de vista esto hace que la compañía sea extraordinaria. Y, por supuesto, mi círculo cercano: mi familia y mis amigos. Aunque mudarme de país significa estar físicamente más lejos, nunca me he sentido sola. Ellos siempre están ahí: apoyándome sin condiciones, diciéndome las cosas como son, recordándome quién soy y empujándome a seguir creciendo. Son ese espejo honesto y cariñoso que te ayuda a tomar decisiones difíciles con más claridad y desde la confianza. 3. ¿Te habían ofrecido antes una experiencia similar y dijiste que no? ¿Por qué? Hace unos diez años tuve una oportunidad similar, también en Almirall, para desplazarme a Alemania. En aquel momento decidí no dar el paso porque el proyecto que me ofrecieron en España me resultaba especialmente atractivo. Era un reto profesional que encajaba muy bien con mi desarrollo en aquel momento vital y valoré no dejarlo pasar. Mirando atrás, estoy convencida de que tomé la decisión correcta. Fue el paso que necesitaba en ese momento, tanto profesional como personalmente. Gracias a esa elección pude crecer, , preparación y ganas de aprovechar esta mayor experiencia a mis espaldas. 4. ¿Cuáles son las diferencias más notorias entre España y madurar y llegar ahora a esta etapa con mucha más claridadtu nueva ubicación? Estoy viviendo en Hamburgo, una ciudad preciosa en el norte de Alemania y las diferencias con España las noto desde el primer día. Lo más evidente, al menos para mí, es el clima. Después de muchos años entre Madrid y Barcelona, el contraste con la luz y el sol de España es enorme. Echo mucho de menos esos días luminosos que parecen eternos. En Hamburgo, el tiempo cambia cada cinco minutos y el sol es casi un regalo. La parte positiva es que he aprendido a valorarlo de un modo distinto. Aun así, para mí, la ciudad tiene un encanto especial. Me encanta que aquí se use la bicicleta para todo: ir al trabajo, hacer recados, quedar con amigos… es parte del estilo de vida y te da una sensación de libertad increíble, además de sentir que contribuyo a diario a la sostenibilidad del entorno. La gente en Hamburgo es sorprendentemente cordial; quizás no tan expansiva como en España, pero muy respetuosa, amable y siempre dispuesta a ayudar cuando lo necesitas. Otra diferencia que me encanta es la vida al aire libre. Aunque el invierno puede ser duro, el resto del año la ciudad se llena de vida. Los parques, los lagos y los espacios verdes siempre están llenos de gente disfrutando, y los restaurantes —sobre todo en verano— están a rebosar. La conexión con la naturaleza y el ambiente relajado hacen que vivir aquí sea muy agradable, incluso con menos horas de sol. En resumen, hay cambios que cuestan y otros que se disfrutan, pero Hamburgo tiene una manera muy especial de conquistarte poco a poco. 5. ¿Qué ha sido lo más difícil de adaptarte a tu nueva ubicación? ¿Has sentido algún shock cultural? Al principio pensé que adaptarme sería relativamente sencillo. Soy medio alemana, crecí entre ambas culturas y he trabajado durante años en entornos internacionales, así que no esperaba un shock cultural como tal. Sabía que habría ajustes, por supuesto, pero imaginé que todo fluiría de forma bastante natural. Sin embargo, me sorprendí a mí misma. El shock cultural terminó siendo mayor de lo que pensaba inicialmente y tuve que hacer un esfuerzo extra para readaptarme, incluso en aspectos que teóricamente ya conocía. Es curioso cómo puedes haber convivido toda tu vida con una cultura y aun así vivirla de forma completamente distinta cuando la experimentas a tiempo completo. Lo que más he notado es la diferencia en la forma de ser y de relacionarse. En Alemania, las personas son mucho más estructuradas, directas y extremadamente fiables. Esa claridad aporta mucha seguridad, pero requiere acostumbrarse. En cambio, los españoles somos más flexibles, disfrutones y llevamos la vida con una ligereza que aquí echo de menos de vez en cuando. Ese contraste —entre estructura y espontaneidad, entre