#38 – María Torres, Ámsterdam, Países Bajos

 

PARTE I: Preguntas cortas

  1. Nombre completo: María Torres Jiménez
  2. Lugar de nacimiento: Montilla, Córdoba
  3. Residencias en etapas internacionales: Países Bajos
  4. Cargo y empresa: Directora de Talento y Experiencia del Empleado
  5. Situación personal: Casada con dos hijos
  6. Hobbies: Bootcamp y Outdoor trails
  7. ¿Cómo titularías este capítulo de tu vida?:Malabarista Profesional:
  8.  Equilibrando trabajo, hijos y todas las extraescolares.
  9. ¿Qué cosa NO cambiarías de ti?: No cambiaría mi positivismo, ganas de emprender y desafiar límites.

PARTE II: Preguntas largas

Piensa en el momento en el que te dijeron que tendrías la oportunidad de irte fuera. ¿Qué sentiste? ¿Lo dudaste? ¿O te lanzaste a la piscina sin pensarlo?

Cuando me dijeron que tendría la oportunidad de irme de Erasmus, sentí una mezcla de emoción y nervios. Siempre había querido vivir esta experiencia, pero cuando llegó el momento de hacer las maletas, un nudo en el estómago me hizo dudar. Mi amiga, con la que iba a ir, se echó atrás a última hora, lo que me dejó aún más insegura. Pensé en deshacer la maleta y quedarme en casa, pero me recordé a mí misma lo que aprendería, las personas que conocería y las nuevas oportunidades que se me presentarían. Eso me dio valor para seguir adelante, tomar la decisión y lanzarme a vivir una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida.

¿Hubo algo o alguien en particular que te ayudó a dar el paso hacia adelante y decir “sí, me voy”?

Durante mi último año de máster, quería darle un buen colofón final a mi andadura universitaria, por eso decidí pedir la beca Erasmus. Siempre había observado con algo de envidia a los estudiantes que vivían esta experiencia y pensaba: «Yo también quiero ser guiri en otro país». Nadie en particular me empujó a dar el paso, pero la idea de conocer un nuevo sistema educativo, vivir otras normas sociales y ver la vida desde una perspectiva diferente me convenció. El simple hecho de imaginarme viviendo en otro país, conociendo gente nueva y enfrentándome a nuevos retos, fue lo que me dio el valor para tomar la decisión y decir “sí, me voy”.

¿Te habían ofrecido antes una experiencia similar y dijiste que no? ¿Por qué?

Sí, durante el instituto me ofrecieron pasar los veranos en Inglaterra para mejorar mi inglés, pero siempre lo rechacé. El miedo a salir de mi zona de confort me paralizaba. Aunque sabía que sería una excelente oportunidad para aprender y mejorar, la idea de estar lejos de mi familia y amigos me intimidaba. Prefería quedarme en lo familiar y evitar el cambio. Sin embargo, con el tiempo, me di cuenta de que esas experiencias eran las que realmente me ayudaban a crecer y a salir de mi burbuja. Cuando surgió la oportunidad de irme de Erasmus, decidí no dejarla escapar, porque ya no quería dejar que el miedo me frenara.

¿Cuáles son las diferencias más notorias entre España y tu nueva ubicación?

Este es un tema que me apasiona profundamente, y soy una gran seguidora de los trabajos de Hofstede y Erin Meyer. En mi trabajo, dedico tiempo a enseñar sobre las diferencias culturales, ya que creo firmemente que son clave para el éxito de cualquier relación laboral en un entorno tan multicultural. Las diferencias culturales entre España y los Países Bajos son un claro ejemplo de cómo la comprensión de estos factores puede mejorar la comunicación y la interacción entre personas de diferentes orígenes. En los Países Bajos, las personas tienden a organizar reuniones con amigos con muchos meses de antelación; en España, los planes sociales se suelen hacer con menos antelación, y es más común quedar de manera improvisada.

En cuanto a la gestión del tiempo, los holandeses tienen un enfoque muy estructurado y puntual, mientras que los españoles tienen una actitud más flexible y relajada hacia la puntualidad.

Otro ejemplo interesante es la jerarquía en los ambientes sociales y laborales. Los Países Bajos tienen una estructura más horizontal, donde las personas, independientemente de su cargo, se tratan de manera más igualitaria. Un ejemplo curioso es cómo se celebran los cumpleaños. En los Países Bajos, durante las celebraciones, es bastante común que los invitados feliciten a otros invitados. En una fiesta de cumpleaños, no solo el cumpleañero recibe felicitaciones, sino que todos los asistentes suelen felicitarse entre sí, creando un ambiente más inclusivo y colaborativo. Esto contrasta con las costumbres en España, donde la atención está más centrada en el cumpleañero y es él quien recibe todos los saludos.

En definitiva, estas diferencias son solo algunos ejemplos de cómo los valores culturales de cada país afectan la forma en que las personas interactúan, y entender estas distinciones es crucial para fomentar relaciones laborales eficaces y armoniosas.

¿Qué ha sido lo más difícil de adaptarte a tu nueva ubicación? ¿Has sentido algún shock cultural?

Una de las mayores dificultades al adaptarme a los Países Bajos ha sido la comunicación directa de los holandeses. Suelen expresar sus opiniones sin rodeos ni filtros, lo que al principio fue un gran desafío para mí. En el ámbito profesional, esto se reflejaba especialmente en el feedback, que muchas veces percibía como demasiado duro o personal. Más de una vez, sus comentarios me hicieron llorar y dudar de mis propias capacidades, ya que tendía a tomarlos como una crítica a mi persona en lugar de como una oportunidad de mejora. Con el tiempo, aprendí a separar el contenido del tono y a entender que su intención no era dañina, sino simplemente parte de su cultura. Aunque fue un choque cultural difícil de superar, hoy valoro esa transparencia, ya que me ha ayudado a desarrollar una mayor resiliencia y confianza en mí misma.

¿Cómo se compara tu vida de ahora con la que te imaginabas de pequeña?

Mi vida actual es muy diferente de lo que imaginaba cuando era niña. Siempre pensé que viviría cerca de mis padres, disfrutando de un vermú con ellos los domingos en alguna terraza en Córdoba. En cambio, la vida me llevó por un camino distinto, lejos de mi ciudad natal y con experiencias que jamás habría imaginado. Aunque al principio me costó aceptar esa diferencia, hoy valoro profundamente la vida que tengo. Cada lugar en el que he vivido, cada reto profesional y personal han moldeado quien soy. Como siempre digo, soy adicta a la vida que me ha tocado vivir, y disfruto cada momento con intensidad. Para mí, cada desafío es una aventura emocionante, una oportunidad de crecer y aprender. Aunque mi realidad no se parece a la que soñaba de niña, no la cambiaría por nada.

¿Qué has aprendido sobre ti esta última etapa en el extranjero, y qué ha aportado a tu carrera profesional?

En esta última etapa viviendo en el extranjero, he aprendido mucho sobre mi capacidad de adaptación y resiliencia. Me he dado cuenta de lo importante que son para mí las relaciones interpersonales y cómo conectar con personas de diferentes culturas me enriquece tanto a nivel personal como profesional. Trabajar en un entorno multicultural, viajar por trabajo y colaborar con colegas de distintos países me ha permitido desarrollar una mentalidad más abierta, aprender a gestionar mejor la diversidad y fortalecer mis habilidades de comunicación.

 Profesionalmente, esta experiencia ha sido invaluable, ya que me ha dado la oportunidad de crecer en un entorno dinámico, enfrentar desafíos con mayor confianza y desarrollar una mayor flexibilidad ante el cambio. He aprendido que cada desafío es una oportunidad y que salir de mi zona de confort ha sido clave para mi desarrollo y éxito profesional.

¿Qué has tenido que sacrificar?

Lo que más he tenido que sacrificar es estar cerca de mi familia, de mi idioma y de mi cultura. A veces duele no poder compartir el día a día con mis padres, no tener esos momentos espontáneos con amigos de toda la vida o no poder disfrutar de las tradiciones que me vieron crecer. También es difícil que mis hijos crezcan lejos de sus abuelos y que no tengan esa convivencia cotidiana con ellos. Sin embargo, aunque estos sacrificios pesan, también sé que la vida que he elegido nos ha dado muchas oportunidades y experiencias únicas. Intento compensarlo valorando cada reencuentro y transmitiéndoles a mis hijos el amor por nuestras raíces y nuestra lengua, incluso a ladistancia.

¿Cuál es el primer paso a seguir para continuar tu carrera en el extranjero?

El primer paso para continuar mi carrera en el extranjero es seguir desarrollando mi experiencia en Recursos Humanos a nivel global. Con 15 años de experiencia en diversas industrias, especialmente en farma y empresas de la salud, he aprendido a adaptarme a entornos multiculturales y a gestionar talento en diferentes regiones. Para avanzar, quiero seguir fortaleciendo mis conocimientos en Gestión de Talento y Planes de Sucesión, quizás a través de una certificación internacional. Además, ampliar mi red de contactos y continuar trabajando en proyectos globales me permitirá seguir creciendo en un entorno internacional. La clave es seguir aprendiendo, explorando nuevas oportunidades y manteniendo una mentalidad abierta al cambio y al crecimiento profesional.

¿Qué consejo darías a alguien que está por desarrollar su carrera en otro país?

Mi consejo para alguien que quiere desarrollar su carrera en otro país es que abrace el cambio con mente abierta y flexibilidad. Adaptarse a una nueva cultura laboral puede ser desafiante, pero también una oportunidad increíble de crecimiento. Es fundamental desarrollar la paciencia, la curiosidad y la capacidad de aprender de quienes te rodean. Construir una red de contactos sólida, tanto personal como profesional, hará la transición más fácil y te abrirá puertas inesperadas. No temas cometer errores, porque cada desafío es una lección. Y, sobre todo, mantén siempre presente tu identidad y tus raíces, porque son parte de lo que te hace valioso en cualquier entorno. Como dijo Eduardo Galeano: «Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos.« Confía en ti, mantén una actitud positiva y aprovecha cada experiencia como un paso más en tu camino.

#38 – María Torres, Ámsterdam, Países Bajos

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